Una mirada racional sobre el cambio climático
Hace algunas semanas Bill Gates publicó un artículo en el contexto de la COP30 que causó bastante polémica. ¿Por qué? Bill Gates ha sido históricamente un gran promotor de la acción climática y desde su propia fundación recogió el desafío de impulsar la innovación tecnológica como respuesta. A la par, ha intentado poner siempre una mirada racional, alejándose de un cierto consenso político que tiende a exagerar la acción climática y empuja a los países a soluciones irracionales que, en vez de mejorar la condición de las personas, la empeoran.
¿Qué cambió con el artículo? Bill Gates decidió ser más frontal y duro contra la mirada apocalíptico y criticó, con evidencia, la estrategia de consenso de lucha contra el cambio climático. Se suma a otras voces expertas que por años han llamado a racionalizar el análisis y pasar a una aproximación efectiva que tenga foco en el progreso y la mejora de condiciones para las personas, especialmente los más pobres.
En síntesis, sostuvo lo que muchos expertos dicen hace rato, pero que no es del gusto de esa mayoría del mundo climático con mirada apocalíptica. Gates dijo cosas bastante obvias y simples, como que, aunque el cambio climático tiene reales consecuencias en la vida de las personas, en especial en los países más pobres, no es cierto que este fenómeno lleve a la desaparición de la civilización. Que el foco debería estar en mejorar la condición de vida y el desarrollo humano y no en indicadores como temperatura o toneladas de CO2.
Que la innovación tecnológica puede y debe jugar un rol más fuerte en este desafío. Que el crecimiento económico puede ser un combatiente más efectivo de las consecuencias del cambio climático que varias de las políticas que apuntan directamente a bajar la emisión de CO2. Que la mejor defensa contra sus efectos es la prosperidad y que muchas medidas impulsadas por estos acuerdos globales terminan trayendo pobreza y peores consecuencias.
Una frase literal de Gates da cuenta de esta mirada racional: “Por ejemplo, hace unos años, el gobierno de un país de bajos ingresos intentó reducir las emisiones prohibiendo los fertilizantes sintéticos. Los rendimientos de los agricultores se desplomaron, hubo mucha menos comida disponible y los precios se dispararon”.
En definitiva, hace un llamado a poner el foco donde se debe, esto es, el bienestar de las personas, y a evaluar cada política pública con racionalidad y alejado de fiebres populistas que poco miran los efectos reales de ideas voluntariosas que no se hacen cargo de la realidad de los más pobres.
Tras años de consignas y propuestas que tienen más de conveniencia política y moda que de fundamento racional, después de que a mucha gente se la ha convencido de una mirada apocalíptica, es esperanzador escuchar voces influyentes y reconocidas como Bill Gates que recogen un legado de una minoría que por años ha luchado por poner una perspectiva racional en esta discusión.
Como en todo, respecto del cambio climático es necesario hacer una evaluación racional y no voluntarista del quehacer de los gobiernos, poniendo al ser humano y sus necesidades en el centro, buscando generar condiciones para expandir espacios de libertad y para alcanzar mayor bienestar.
A quienes se interesen, los invito a leer el artículo de Gates y a buscar literatura con este énfasis (de la cual hay mucha) para compensar en algo el gran bombardeo de ideas exageradas, apocalípticas e irracionales que sólo llevan a más pobreza y menos desarrollo.