La prensa y el mercado
Hojear los periódicos durante la mañana es una tarea esencial para los altos directivos de las grandes compañías, pero no así para los trabajadores comunes y corrientes. Estos últimos podrían llegar a ser tildados de “sacadores de vuelta” si los encuentran dedicando algunas horas de la mañana para revisar las noticias del día.
Lo cierto es que, independiente de cuál sea el rango de la persona que lee la prensa, esta cumple una tarea que se ha pasado por alto en el devenir de los mercados. Bajo una mirada metodológica individualista, son las personas las que toman decisiones en base al conocimiento que tienen a la mano.
De manera agregada, estas decisiones van marcando la pauta de lo que será el curso de la economía en el mediano y largo plazo. Las preferencias personales se entretejen con el marco institucional, la gobernanza, las certezas jurídicas, y otros elementos igualmente relevantes que modelan las decisiones tanto de los ejecutivos de las empresas como de las personas de a pie. Ambos grupos aportan significativamente al desempeño económico, ya sea como agentes de decisión empresarial o como consumidores.
Si algo he aprendido durante las horas que dedico a leer la prensa, es que cada titular es producto de una decisión que alguien ha tomado, y esa decisión ha sido modelada dentro de ciertas reglas y ciertos escenarios en los que se encuentran inmersos los agentes económicos.
A esto se refería el economista austríaco Ludwig von Mises cuando resaltaba la importancia de la acción humana en la economía. Si bien, ninguna mente posee todo el conocimiento a toda hora en tiempo real, muchas mentes tienen algo de conocimiento de su propio entorno que es relevante para su radio de acción. “El hombre que actúa elige entre varias oportunidades que se le ofrecen para elegir. El prefiere una alternativa por sobre la otra”, señala Mises en su obra “La Acción Humana”.
En este sentido, la prensa juega un rol decisivo en la transmisión de información para cada uno de los grupos representados en las diferentes esferas de la sociedad, sean estos los altos ejecutivos como los empleados que desempeñan trabajos menos calificados. Porque a fin de cuentas, todos somos agentes económicos.