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UDD en la Prensa

Innovar en comunicación: ¿para qué y para quiénes?

Carolina Mardones Figueroa
Carolina Mardones Figueroa Facultad de Comunicaciones

Nunca habíamos tenido tantas herramientas para producir y distribuir información. Sin embargo, esta expansión tecnológica no necesariamente ha generado sociedades mejor informadas. La desinformación, la fragmentación de las audiencias y la dificultad para distinguir lo verdadero de lo falso debilitan la confianza pública. Por eso, el desafío de innovar en comunicación no es solo qué podemos hacer con las nuevas tecnologías, sino para qué las utilizamos, a quiénes benefician y qué consecuencias tienen.

La inteligencia artificial generativa está transformando la producción y circulación de contenidos y las relaciones entre medios y audiencias. Abre oportunidades extraordinarias, pero también interrogantes sobre la veracidad de la información, el pluralismo y el poder de las plataformas digitales. Sin una orientación clara, estas herramientas pueden reproducir sesgos, profundizar desigualdades y erosionar la conversación pública.

La ética, entonces, no puede ser una reflexión posterior a la innovación. Debe orientar las decisiones desde el diseño de una herramienta hasta la difusión de información. Innovar exige capacidades técnicas, pero también juicio crítico, transparencia y responsabilidad frente a los derechos y la dignidad de las personas.

Estas preguntas adquieren especial relevancia esta semana, cuando nuestra Facultad de Comunicaciones de la Universidad del Desarrollo recibe en Concepción el XII Congreso de la Asociación Chilena de Investigadores e Investigadores en Comunicación (Incom Chile). Bajo el lema «Innovar en comunicación: horizontes éticos para un mundo en transformación», el encuentro reúne a académicos de distintas regiones para abordar los desafíos de nuestra disciplina.

Que el congreso se realice en Concepción trasciende nuestra condición de anfitriones. Aquí nació la UDD y nuestra carrera de Periodismo celebra 35 años. Pero, sobre todo, nos recuerda que los desafíos globales también deben comprenderse desde los territorios, donde adquieren expresiones particulares. En un ecosistema que concentra la atención y la visibilidad, investigar desde las regiones permite incorporar otras experiencias y perspectivas a la construcción del conocimiento y al debate público.

Frente a estas transformaciones, la investigación en comunicación es insustituible: permite comprender fenómenos emergentes, anticipar riesgos y generar evidencia para orientar decisiones. Las universidades debemos, además, integrar ese conocimiento a la formación de profesionales capaces de combinar dominio tecnológico con pensamiento crítico, creatividad y discernimiento ético. Durante quince años, Incom Chile ha contribuido a consolidar una comunidad académica plural. Su encuentro en Concepción ofrece la oportunidad de fortalecer la colaboración entre universidades y disciplinas, e impulsar investigaciones que respondan a los desafíos de nuestra sociedad.

La verdadera innovación en comunicación no debe medirse solo por la sofisticación de sus herramientas, sino por su capacidad para fortalecer la confianza, ampliar el pluralismo y favorecer una sociedad mejor informada y participativa. Ese es el horizonte ético que debe guiarnos: poner la tecnología y el conocimiento al servicio de las personas y de una mejor convivencia democrática.