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UDD en la Prensa

Un llamado a la cordura a Vallejo y a Jara

Viviana Véjar Himsalam
Viviana Véjar Himsalam Profesora investigadora Faro UDD, sede Concepción

Hace unos días se viralizó un reel protagonizado por Camila Vallejo y Jeannette Jara, en el que ambas advertían que las propuestas del Gobierno para reactivar el empleo significarían un retroceso en materia de derechos sociales. No sorprende que dos dirigentes del Partido Comunista discrepen de un gobierno conformado mayoritariamente por representantes del Partido Republicano. Ambos encarnan visiones profundamente distintas sobre el papel del Estado, el mercado y la forma en que una sociedad alcanza el bienestar.

Lo preocupante no es esa diferencia, propia de toda democracia, sino la manera en que se está desarrollando la discusión. La oposición tiene el deber de fiscalizar y cuestionar las políticas del Ejecutivo, pero ese rol pierde valor cuando el debate económico es reemplazado por consignas destinadas a viralizarse en redes sociales.

Es legítimo debatir si este mecanismo podría dar lugar a abusos o requerir mayores resguardos para proteger a los trabajadores. Sin embargo, esa discusión es distinta de afirmar que la iniciativa aumenta la jornada legal. Confundir una mayor flexibilidad en la distribución del tiempo de trabajo con un incremento permanente de las horas laborales no refleja con precisión el contenido de la propuesta y dificulta un debate informado sobre sus posibles beneficios y riesgos. Por eso, conviene precisar que la propuesta del Gobierno no reinstala una jornada permanente de 52 horas ni elimina la Ley de 40 Horas.

Esta se mantiene como límite legal. La iniciativa solo flexibiliza la distribución de la jornada en actividades estacionales, permitiendo semanas más extensas que luego deben compensarse para mantener un promedio anual de 40 horas. Resulta preocupante, entonces, que las medidas destinadas a flexibilizar el mercado laboral sean presentadas automáticamente como un retroceso social. Lamentablemente, las otras ministras, no hicieron énfasis en los aspectos sociales de la medida destinadas a fortalecer el empleo femenino, como por ejemplo, el llamado a la urgencia de la tramitación del proyecto de Sala Cuna Universal o la creación de un sistema universal de cuidado extraescolar para niños fuera del horario de clases, ni informaron sobre la ampliación de la cobertura en educación preescolar.

En fin, la discusión pública necesita menos apelaciones al miedo y más evidencia. Si las propuestas del Gobierno son equivocadas, corresponde demostrarlo con argumentos económicos y no con advertencias apocalípticas. Y si algunas medidas pueden contribuir a generar más empleo y mejores salarios, debieran ser evaluadas con honestidad intelectual, aunque provengan del adversario político.